La mañana de este viernes, en el municipio de Sulaco, Yoro, volvió a ser escenario de un hecho violento que dejó cinco personas fallecidas en la aldea El Espino, un sector montañoso marcado por la presencia de estructuras criminales.
El portavoz de la Policía Nacional, Wilbert Mayes Ríos, confirmó que las víctimas eran hombres vinculados a actividades ilícitas como sicariato, extorsión y narcotráfico, y que pertenecían al grupo conocido como “El Diablo”, organización que opera en la zona y mantiene presión sobre los pobladores.
De acuerdo con el comisionado, el enfrentamiento se produjo cuando integrantes de estas estructuras huyeron a unas zonas inhóspitas ante la fuerte presencia policial y se enfrentaron con otro grupo delictivo, lo que derivó en un choque armado que terminó con la vida de los cinco hombres. Imágenes difundidas en medios locales muestran a uno de los fallecidos con una camiseta alusiva a dicha organización.
La Policía Nacional mantiene equipos multidisciplinarios desplegados en las montañas para localizar a los responsables y evitar nuevos enfrentamientos. Aunque los fallecidos eran supuestos delincuentes, las autoridades aseguran que buscan garantizar que hechos como este no queden sin respuesta para la población.
Este episodio se suma a una preocupante serie de masacres en Yoro, donde al menos nueve personas han muerto en menos de 24 horas.
Según registros, esta es la quinta masacre ocurrida en Honduras en lo que va de 2026: Olanchito, Yoro (10 de enero, 3 muertos); La Masica, Atlántida (17 de febrero, 5 muertos); San Andrés, Lempira (9 de marzo, 3 muertos); El Progreso, Yoro (12 de marzo, 4 muertos); y Sulaco, Yoro (13 de marzo, 5 muertos).
La violencia no da tregua y las autoridades buscan contener el poder de las bandas criminales que operan en zonas montañosas y pobladas del país.


