La escalada de tensiones en el Medio Oriente ha dejado de ser una preocupación lejana para convertirse en una realidad asfixiante en los mercados y gasolineras de Honduras.
La economía nacional enfrenta uno de sus desafíos más críticos debido a la inestabilidad en las rutas de suministro de crudo y el alza sostenida en los mercados internacionales.
Los combustibles, el detonante del alza el precio del barril de petróleo ha roto la barrera de los $91.24, provocando un “efecto dominó” en la estructura de precios interna. Aunque el Gobierno ha ratificado la aplicación de subsidios para absorber el 50% del incremento en la gasolina regular y el diésel, ya se reportan alzas que superan los 4.00 y 6.00 lempiras por galón, respectivamente. Este encarecimiento logístico impacta directamente en el flete de mercancías a nivel nacional.
La canasta básica el plato fuerte de la crisis el impacto más severo se siente en la mesa de los hondureños. La canasta básica familiar ha superado ya los 16,000 lempiras, una cifra histórica que pone en jaque la seguridad alimentaria. Productos esenciales como los lácteos, el café y los granos básicos registran incrementos de hasta 14 lempiras por unidad de medida en comparación con el cierre del año anterior. Comerciantes de la capital advierten que el costo de trasladar los productos desde las zonas agrícolas hacia los centros urbanos se ha vuelto “insostenible” sin trasladar el costo al consumidor final.
La inflación importada
Economistas advierten que Honduras se enfrenta a una inflación importada. Con una factura petrolera al alza y una presión constante sobre las reservas internacionales, el panorama para el resto de 2026 es de incertidumbre. La pérdida del poder adquisitivo podría frenar el consumo interno, obligando a las autoridades a replantear las estrategias de política monetaria y apoyo al sector productivo para evitar una desaceleración económica profunda.
A la par del encarecimiento de la gasolina, el país también enfrenta una amenaza inminente en su factura de energía eléctrica. El conflicto bélico en Medio Oriente ha disparado el precio del búnker C, combustible fundamental para las plantas térmicas que sostienen el sistema interconectado nacional.
El impacto es directo y severo: la generación térmica en el país ha aumentado un 75.44% en comparación con el año anterior para suplir la demanda del verano de 2026. Con el costo base de generación moviéndose ya hacia los $125.00 por megavatio, las proyecciones indican un ajuste tarifario al alza a partir de abril. Expertos de la estatal eléctrica advierten que la dependencia del búnker importado vuelve al sistema vulnerable a la volatilidad internacional, lo que podría traducirse en un incremento de hasta el 6% en las tarifas residenciales y comerciales si la crisis en el Golfo persiste.
Ante este panorama, las autoridades evalúan mecanismos para amortiguar el golpe financiero, mientras la población se prepara para un trimestre marcado por el alto costo de la energía y la presión inflacionaria.


