El ministro de la Secretaría de Finanzas, Emilio Hércules, declaró que el Gobierno enfrenta un nuevo reto derivado de la deuda flotante heredada de la anterior administración, la cual asciende a 24,100 millones de lempiras.
A esta situación se suman los embargos judiciales contra la caja única del Estado, que han presionado de manera significativa las finanzas públicas.
Hércules explicó que el panorama es complejo, pues no solo se deben cubrir salarios, sino también atender pagos a maestros, médicos y cumplir compromisos adquiridos en campaña.
“No vamos a llorar sobre la leche derramada, vamos a ver hacia adelante y sacar la tarea con mucha responsabilidad fiscal, para saber utilizar cada uno de los lempiras del pueblo hondureño”, sostuvo.
El funcionario informó que la planilla de maestros correspondiente a enero ya fue cancelada en su totalidad, con un desembolso de 1,924 millones de lempiras, aunque reconoció que hubo retrasos en el proceso. Agregó que se espera cargar las planillas de febrero junto con colaterales pendientes como vacaciones, para cumplir de manera progresiva.
Otro de los problemas heredados es la deuda en el sector construcción, que asciende a 3,400 millones de lempiras. Según Hércules, ya existe un plan de pagos parciales para cumplir con las empresas y avanzar en proyectos de bacheo.
El mayor impacto, sin embargo, proviene de los embargos judiciales, que en los últimos seis meses han representado 2,700 millones de lempiras debitados automáticamente de la caja única del Estado. “Estos débitos automáticos afectan gravemente el Tesoro Nacional, las gerencias públicas y la ejecución de salarios y proyectos”, advirtió.
Ante este escenario, el Gobierno buscará trabajar de manera conjunta con el Banco Central de Honduras y la Procuraduría General de la República para analizar medidas que permitan aliviar la presión financiera y dar un respiro a las finanzas del país.


