El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, general Roosevelt Hernández, emitió una circular en la que ordena el retiro de las armas reglamentarias a los oficiales de las promociones 28, 29 y 30.

Según Hernández, esta decisión responde a una medida administrativa debido a la falta de armamento suficiente.
El general explicó que el aumento en el número de oficiales graduados en los últimos años ha generado una mayor demanda de armas, lo que ha obligado a redistribuir los recursos disponibles.
Además, aclaró que esta estrategia no es nueva, ya que se ha implementado desde hace aproximadamente cinco años para evitar costos adicionales al Estado en la compra de nuevas armas.
Sin embargo, la medida ha generado críticas y especulaciones. Algunos sectores sugieren que el retiro de armas podría reflejar preocupaciones dentro de la cúpula militar sobre una posible insubordinación de oficiales subalternos.
Otros vinculan la decisión con controversias previas relacionadas con Hernández, como su postura frente a la prensa.
La orden, emitida el 3 de abril, continúa siendo objeto de debate en el ámbito militar y político del país.
La medida ha generado críticas y especulaciones, en algunos sectores señalando que el retiro de armas podría responder a un temor dentro de la cúpula militar ante una posible rebelión de oficiales subalternos.
El general Hernández, sin embargo, desestimó estas acusaciones y reafirmó que solo se trata de una decisión administrativa por falta de recursos.
