El expresidente José Manuel Zelaya rosales ordeno al ilegal presidente del Congreso Nacional y Comisión Permanente, Luis Redondo, que desconozca la declaración oficial de elecciones generales emitida por el CNE y que haga prevalecer la voluntad del pueblo, desconociendo los más de tres millones de votos en contra de Libre y el actual gobierno.
Según Zelaya, la resolución del CNE no refleja la “voluntad popular” y debe ser desestimada por el Legislativo.
En sus declaraciones, el exmandatario llamó a Redondo a “hacer prevalecer la soberanía del pueblo”, pese a que los resultados oficiales contabilizan más de tres millones de votos en contra de Libre y del actual gobierno.
La orden de Zelaya ha generado controversia en el ámbito político e institucional, pues implica un enfrentamiento directo con el órgano electoral, encargado de garantizar la transparencia y legalidad del proceso democrático.
Analistas advierten que esta postura podría profundizar la crisis política y abrir un nuevo capítulo de confrontación entre poderes del Estado.
Por su parte, sectores opositores califican la instrucción como un intento de desconocer la voluntad ciudadana expresada en las urnas, mientras simpatizantes de Libre sostienen que el CNE actuó de manera parcializada y que el Congreso debe asumir un rol de defensa de la democracia.
La situación coloca nuevamente a Honduras en un escenario de tensión institucional, donde el respeto a los resultados electorales y la estabilidad política se ven amenazados por decisiones que buscan imponer interpretaciones políticas sobre la legalidad vigente.


