Hondumedios

Subvenciones y clientelismo: el legado cuestionado del Congreso de Luis Redondo

Con apenas 147 días sesionados en cuatro años, el Congreso Nacional presidido por Luis Redondo deja un balance marcado por la desproporción entre los recursos invertidos y los resultados obtenidos. Según la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), más de 1,724 millones de lempiras se devengaron únicamente en sueldos y salarios para diputados y personal, mientras la productividad legislativa se mantuvo en niveles mínimos.

El análisis del capítulo hondureño de Transparencia Internacional revela que entre enero de 2022 y septiembre de 2025 el Congreso ejecutó 5,942 millones de lempiras, de los cuales 627 millones se destinaron a viáticos.

Sin embargo, los legisladores cumplieron apenas el 35% de las sesiones establecidas por la Ley Orgánica del Poder Legislativo (LOPL), es decir, 31 días por año de los 104 posibles.

Productividad en caída libre

La baja convocatoria y la ausencia recurrente de diputados se tradujeron en una productividad decreciente: 2022: 929 proyectos presentados, 156 aprobados, año 2023: 243 presentados, 59 aprobados, 2024: 255 presentados, 55 aprobados.

En conjunto, la productividad fue de apenas 19% entre 2022 y 2024. Cabe destacar que el 90% de los proyectos del Poder Ejecutivo fueron aprobados, frente a solo 13% de los presentados por el Legislativo, lo que evidencia un Congreso más reactivo que propositivo.

Subvenciones y clientelismo

ASJ cuestionó el uso de las subvenciones legislativas, que en teoría deberían atender necesidades comunitarias, pero que en la práctica han reproducido patrones de clientelismo político y opacidad.

Entre 2022 y 2025 se ejecutaron más de 785 millones de lempiras, concentrándose 536 millones en los últimos dos años.

En paralelo, se aprobaron 2,850 millones de lempiras para gasto social entre 2023 y 2025, canalizados principalmente a través de Gobernación y Justicia (56%), FHIS (25%) y Sedesol (19%), sin mecanismos claros de evaluación de impacto.

Excesos y debilitamiento institucional

Más allá de lo financiero, ASJ y diversos analistas señalan que la legislatura 2022-2026 incurrió en excesos que debilitaron la institucionalidad democrática: Aprobación de un nuevo pacto de impunidad, adhesión al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), elección de altos funcionarios sin cumplir requisitos legales, intervención en procesos electorales.

La exrectora de la UNAH, Julieta Castellanos, fue contundente: “El Congreso que esperan los hondureños es totalmente contrario al Congreso de Luis Redondo, un congreso que trabaje, que cumpla con su función y no abuse de su autoridad”.

ASJ instó al nuevo Congreso que asume este 21 de enero a reducir el gasto y aprobar una nueva LOPL, eliminar o reglamentar estrictamente las subvenciones, instituir un procedimiento obligatorio para la solicitud de viáticos.

 

Asimismo, fortalecer el régimen de responsabilidades frente a la inasistencia y el uso indebido de fondos, establecer una agenda anual de sesiones con proyectos prioritarios y mecanismos de rendición de cuentas.

El diputado electo Arnol Burgos (Partido Nacional) afirmó que asistir a todas las sesiones será un primer paso para diferenciarse de un Congreso que, en promedio, sesionó apenas 31 días por año.

ASJ también criticó decisiones que, a su juicio, debilitaron la institucionalidad, como elecciones de altos funcionarios sin cumplir requisitos.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *