El bolsillo de los hondureños recibe un nuevo golpe, ya que el precio del cilindro de gas LPG doméstico experimentó un incremento superior a los 32 lempiras, pasando de 238 lempiras —valor que se mantuvo durante la administración de la expresidenta Xiomara Castro— a 270.94 lempiras en la actualidad.
Diversos sectores sociales y económicos han manifestado su inquietud ante este ajuste, advirtiendo que podría desencadenar una escalada inflacionaria en productos básicos y servicios, especialmente en ausencia de subsidios que amortigüen el impacto en los hogares de menores ingresos.
El gas LPG es un insumo esencial para la preparación de alimentos en la mayoría de los hogares hondureños, por lo que su encarecimiento repercute directamente en el costo de vida y en la canasta básica.
Durante la administración Castro, el precio del cilindro se mantuvo estable en 238 lempiras, gracias a políticas de subsidio y control.
El nuevo ajuste refleja presiones en el mercado energético internacional y la reducción de mecanismos de compensación estatal.
Expertos señalan que el incremento podría trasladarse a otros rubros como la industria alimentaria, restaurantes y pequeños negocios que dependen del gas para su operación.
Consumidores: expresan preocupación por el impacto inmediato en el presupuesto familiar.
Economistas: advierten que sin subsidios, el aumento podría acelerar la inflación y profundizar la desigualdad social.
Sectores sociales: llaman al gobierno a implementar medidas de alivio para evitar que el costo del gas se convierta en un detonante de malestar ciudadano.
El alza del gas LPG se suma a otros incrementos recientes en productos básicos, configurando un panorama económico desafiante para las familias hondureñas. La discusión sobre subsidios y políticas de compensación vuelve a estar en el centro del debate público, mientras los consumidores esperan respuestas que mitiguen el impacto de este trancazo en sus bolsillos.


