Hondumedios

Reflexión crítica al presidente y al Congreso Nacional

Opinión: El Congreso Nacional inició proponiendo reformas a la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas a raíz del comportamiento vulgar, impropio y apátrida del general Roosevelt Hernández.

Sin embargo, con la misma rapidez con la que se planteó el debate, se olvidó una verdad fundamental: el respeto a una institución empieza por el respeto de los políticos hacia ella, no por su debilitamiento legal ni por generalizaciones irresponsables.

Así como los abogados, médicos, ingenieros y policías exigen —con justa razón— respeto a sus profesiones y a sus colegios gremiales, la profesión militar merece igual o mayor consideración, porque es una de las más completas y exigentes al servicio del Estado.

Los oficiales de las Fuerzas Armadas de Honduras son profesionales universitarios, egresados de la Universidad de Defensa, con licenciaturas en Ciencias Militares, Ciencias Aeronáuticas o Ciencias Navales, y en los grados superiores cuentan con maestrías en Estrategia, Seguridad, Administración, Inteligencia, Defensa y Desarrollo Nacional, entre otras especialidades.

Estos profesionales no solo dominan el arte y la ciencia militar, sino que poseen amplios conocimientos en los factores del poder nacional, la conducción del Estado y la preservación de la seguridad nacional, entendiendo que sin seguridad no hay desarrollo, sin estabilidad no hay inversión y sin defensa no hay soberanía.

Por ello, ningún presidente que comprenda seriamente cómo se gobierna un Estado debería darse el lujo de nombrar personas sin formación ni experiencia en defensa y seguridad nacional como ministros de Defensa o de Seguridad.

Desde ese error comienza el irrespeto a los militares y a la profesión militar, y con ello se debilita al Estado mismo.

Si el presidente de la República —que proviene del sector empresarial— aplica un principio básico de administración, sabrá que el hombre ideal debe estar en el puesto ideal.

Ningún empresario sensato colocaría a un abogado como jefe de ingeniería de una de sus empresas; de igual forma, no se debe colocar a personas sin formación especializada a dirigir áreas tan sensibles como la defensa y la seguridad nacional.

Ojalá que en las reformas que hoy se discuten en el Congreso Nacional prevalezca el respeto mutuo, el respeto a la institucionalidad militar y el uso responsable de la defensa y la seguridad en beneficio de Honduras, no como instrumentos políticos, ni como botín ideológico, ni como mecanismos de confrontación.

Quien aspire a ser ministro de Defensa o de Seguridad debe estar formado, preparado y probado en esas áreas. Todo lo demás es improvisación peligrosa para el país.

Firmado: Organización de Profesionales Militares, Egresados de la Universidad de Defensa de Honduras

Honor · Lealtad · Sacrificio

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