El analista Julio Raudales reveló que la deuda flotante del Estado hondureño asciende a 25 mil millones de lempiras producto que se dejaron de honrar los compromisos con proveedores y esto repercutirá en las finanzas de la nueva administración.
Julio Raudales, advirtió que el incumplimiento de compromisos con proveedores tendrá repercusiones en las finanzas de la nueva administración.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, confirmó que el monto de la deuda flotante supera los 25 mil cien millones de lempiras, producto de pagos pendientes a proveedores, contratistas y obligaciones acumuladas no solo del año pasado, sino también de años anteriores.
“La Secretaría de Finanzas ha emitido una circular a todo el organismo público para que puedan hacer una revisión exhaustiva, ya que todas las instituciones deben tener certeza de que todo venga bien firmado, que tengan la documentación soporte, que se hayan realizado cada una de estas acciones que ameritan pago”, expresó Hernández.
El funcionario también señaló que se remitió un oficio a la presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para revisar la tramitología de las demandas contra el Estado, especialmente en lo relacionado con la ejecución de sentencias, que representan un fuerte impacto en las finanzas públicas.
¿Qué es la deuda flotante?
La deuda flotante corresponde a obligaciones de corto plazo que el Estado contrae para cubrir necesidades inmediatas de caja o desfases temporales en sus ingresos. A diferencia de la deuda consolidada, que se pacta a largo plazo, la deuda flotante tiene carácter transitorio y suele renovarse constantemente.
Problemas heredados
Parte de este monto corresponde a compromisos pendientes con docentes y al sector constructor, cuya deuda asciende a unos 3 mil 400 millones de lempiras desde el año pasado.
Sin embargo, el mayor impacto actual proviene de los embargos judiciales que enfrentan las instituciones públicas.


