
El ajuste al alza en la Tasa de Política Monetaria (TPM) repercutirá eventualmente en las tasas de interés de los préstamos bancarios, aunque el impacto no se reflejará de manera inmediata en el bolsillo de los ciudadanos. Así lo advirtió Santiago Herrera, gerente de Política Económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), al señalar que se trata de una estrategia oportuna y técnicamente correcta para incidir sobre los niveles de inflación interna.
Según las proyecciones del sector privado, los primeros movimientos al alza en el costo de los financiamientos podrían comenzar a visualizarse en un plazo aproximado de cuatro meses. Herrera aclaró que el encarecimiento del crédito no ocurrirá de la noche a la mañana, sino que dependerá fundamentalmente de la evolución del mercado y de las políticas de riesgo de cada institución financiera.
Pese al panorama de ajustes, el sistema bancario nacional cuenta con sólidos niveles de liquidez que amortiguarán el impacto. Esta solidez financiera permitirá que las variaciones en las condiciones crediticias se apliquen de forma moderada y progresiva, según lo respaldan las valoraciones de la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA).
No obstante, el representante del Cohep puntualizó que el control de la liquidez local no resolverá por completo las presiones inflacionarias. Factores externos, tales como la inestabilidad en la economía internacional y las fluctuaciones en el sector alimentario, continúan ejerciendo presión constante sobre los precios en el mercado nacional.
Finalmente, el experto económico recordó que Honduras, al mantener un modelo de economía abierta y una fuerte dependencia comercial con Estados Unidos, permanece vulnerable a los escenarios financieros globales. En particular, las decisiones de política monetaria que adopte la Reserva Federal (Fed) seguirán marcando el ritmo de las variables macroeconómicas del país.


