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COHEP alerta sobre el crecimiento desproporcionado del gasto administrativo en Honduras

El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) ha encendido las alarmas al revelar que entre 2022 y 2025 el gasto en burocracia administrativa creció un 46%, alcanzando los 15,801 millones de lempiras.

Este incremento supera incluso el crecimiento del gasto salarial general de la Administración Central, que fue de 33.8% en el mismo período.

El organismo empresarial advierte que esta expansión no responde a prioridades estratégicas del país y podría estar comprometiendo el espacio fiscal sin generar empleos sostenibles.

La “burocracia administrativa” —que incluye secretarías, direcciones, agencias y entes reguladores— representa un componente clave del gasto público. Sin embargo, el COHEP señala que su crecimiento ha sido desproporcionado:

  • En 2022, el gasto fue de L10,827 millones, equivalente al 18% del presupuesto salarial.
  • Para 2025, el gasto alcanzó L15,801 millones, representando el 20% del total.

Esta diferencia podría deberse a la creación de nuevas plazas o ajustes salariales sin una evaluación estratégica de necesidades reales.

El COHEP plantea una crítica directa: el aumento del gasto administrativo no se traduce en mejoras estructurales ni en empleos sostenibles. Por el contrario, limita el espacio fiscal para inversión en infraestructura, digitalización y políticas productivas.

Asimismo, manifestaron que esto refleja una expansión burocrática que no responde a objetivos de desarrollo ni a la eficiencia del aparato estatal.

Este señalamiento cobra mayor relevancia en un contexto donde la economía muestra signos de desaceleración. Aunque el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció 3.9% en junio, el ritmo es menor al del año anterior (4.4%). La inflación, aunque en desaceleración, sigue afectando el poder adquisitivo, y el crédito al sector privado apenas crece 1.3% en lo que va del año.

La promesa de austeridad del actual gobierno contrasta con los datos revelados. El crecimiento del gasto burocrático en 46% en menos de cuatro años sugiere una expansión del aparato estatal que no ha sido acompañada por mejoras visibles en servicios públicos, eficiencia institucional o dinamismo económico.

En un país donde el déficit comercial, la depreciación del tipo de cambio (5.21%) y la baja colocación de crédito privado limitan el crecimiento, destinar recursos a una burocracia inflada parece una decisión poco estratégica.

La alta liquidez bancaria y la falta de inversión privada reflejan un entorno de incertidumbre que no se resuelve con más plazas administrativas, sino con políticas que generen confianza y productividad.

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