La Casa Blanca confirmó este jueves un amplio despliegue militar en el Caribe como parte de una ofensiva antidrogas que, según la administración Trump, busca frenar el tráfico de estupefacientes vinculado al gobierno de Venezuela.

La operación incluye más de 4.000 efectivos, entre ellos 2.000 marines, además de destructores, buques anfibios, aviones de reconocimiento y un submarino nuclear.
La portavoz presidencial Karoline Leavitt declaró que “muchos países caribeños y de la región han aplaudido las operaciones y esfuerzos antidrogas de la administración”, subrayando que el presidente Donald Trump está dispuesto a usar “todos los recursos del poder estadounidense” para detener el ingreso de drogas y llevar a los responsables ante la justicia.
En una declaración contundente, Leavitt reiteró que “el régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cartel del narcotráfico; Maduro ha sido acusado en Estados Unidos de tráfico de drogas”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, detalló que la iniciativa cuenta con el respaldo de países como Argentina, Paraguay, Ecuador, Guyana y Trinidad y Tobago, cuyos gobiernos han expresado su disposición a colaborar en acciones conjuntas contra el narcotráfico.

El operativo se enmarca en los esfuerzos por desmantelar el llamado “Cartel de los Soles”, una organización criminal compuesta por militares venezolanos, designada por EE.UU. como grupo terrorista.
El contingente naval incluye los destructores USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson; los buques anfibios USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale; el crucero lanzamisiles USS Lake Erie; y el submarino de propulsión nuclear USS Newport News.
No obstante, la operación ha generado tensiones diplomáticas. Países como Honduras, Cuba, Colombia y Nicaragua han manifestado su rechazo, respaldando abiertamente al régimen de Nicolás Maduro.
En Honduras, el expresidente Manuel Zelaya calificó la acción como “un acto de cobardía” e invocó la Carta de las Naciones Unidas para denunciar lo que considera una intromisión en asuntos internos de Venezuela.
La presidenta Xiomara Castro, por su parte, fue la primera mandataria en reconocer la reelección de Maduro, en medio de denuncias de fraude por parte de la oposición venezolana.
Mientras tanto, el gobierno venezolano ha respondido con ejercicios militares y llamados al alistamiento ciudadano, en lo que el presidente Maduro ha descrito como una defensa de la soberanía frente al “asedio imperialista”.