
Mientras el Colegio Médico de Honduras (CMH) y las autoridades gubernamentales mantienen un conflicto que se aproxima al mes de duración, quienes están cargando con las consecuencias son los pacientes. Miles de hondureños han visto suspendidas sus consultas, retrasados sus tratamientos y postergadas sus cirugías en medio de una crisis que continúa sin una solución visible.
La situación es especialmente preocupante al observar las cifras reportadas por el Hospital Escuela, donde diariamente se dejan de atender entre 1,200 y 1,500 consultas externas debido a las asambleas informativas, además de verse afectadas entre 50 y 60 cirugías electivas por jornada.
Si el conflicto se mantiene durante cuatro semanas, únicamente en el Hospital Escuela se acumularían entre 33,600 y 42,000 consultas perdidas, además de entre 1,400 y 1,680 cirugías suspendidas o reprogramadas. Aunque no existe un consolidado nacional oficial, la cifra real sería superior debido a que las medidas también impactan otros hospitales públicos y servicios de salud del país.
La tragedia detrás de los números tiene rostro humano. Son pacientes que ahorraron dinero para viajar desde comunidades lejanas, adultos mayores que esperan controles médicos, personas con enfermedades crónicas que necesitan seguimiento constante y ciudadanos que aguardaron durante meses una cita especializada para finalmente encontrarse con las puertas cerradas y la obligación de volver a comenzar el proceso.
Los propios testimonios recogidos por medios de comunicación muestran la frustración de los usuarios, quienes denuncian semanas de espera para reprogramar consultas y la incertidumbre sobre cuándo podrán recibir atención. Para muchos, cada cita perdida representa más gastos, más tiempo y un deterioro progresivo de su condición de salud
La responsabilidad de esta crisis es compartida. Por un lado, el Colegio Médico de Honduras sostiene las asambleas mientras exige pagos atrasados, estabilidad laboral, firma de contratos y cumplimiento de acuerdos pendientes. Se trata de reclamos que el gremio considera legítimos y que, según sus dirigentes, no han sido resueltos por las autoridades.
Por otro lado, el Gobierno tampoco ha logrado presentar una salida efectiva al conflicto. Tras semanas de confrontación, las demandas continúan sin resolverse y los pacientes siguen atrapados entre dos partes que no han sido capaces de alcanzar un acuerdo que restablezca plenamente los servicios médicos.


