
Honduras se posiciona como el primer país de Latinoamérica en integrar el innovador tratamiento y profilaxis con Lenacapavir, un fármaco de acción prolongada que promete revolucionar el control y la prevención del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
El Lenacapavir es un medicamento antirretroviral de vanguardia clasificado como un inhibidor de la cápside del VIH-1. A diferencia de las terapias tradicionales que exigen tomas diarias por vía oral, este fármaco destaca por su administración en inyecciones subcutáneas semestrales (cada seis meses), facilitando notablemente la adherencia médica.
En cuanto a cómo funciona, el principio activo bloquea la cubierta o cápside proteica del virus en múltiples etapas críticas de su ciclo de vida. De este modo, impide que el virus se replique, transporte su material genético o madure dentro de las células del organismo, frenando de raíz la progresión de la infección o el contagio.
Los candidatos idóneos se dividen en dos grupos principales. Por un lado, las personas no infectadas con alto riesgo de exposición al VIH quienes lo utilizan como Profilaxis Preexposición (PrEP) inyectable para evitar el contagio con una eficacia cercana al 100%.
Por otro lado, está indicado como tratamiento antirretroviral para pacientes ya diagnosticados con el virus que presentan multirresistencia a otros medicamentos previos.
El procedimiento para obtenerlo en el sistema sanitario requiere cumplir una serie de pasos rigurosos supervisados por profesionales de la salud. Todo aspirante debe someterse a una evaluación médica integral y a exámenes de laboratorio obligatorios, siendo requisito indispensable confirmar mediante una prueba clínica un diagnóstico negativo si se busca utilizar de forma preventiva.
Para las personas no infectadas que desean acceder a la PrEP con Lenacapavir, el protocolo exige acudir a centros especializados para descartar presencia previa del virus; aplicarse el fármaco sin saber que se padece la infección podría generar resistencias farmacológicas peligrosas. Tras la evaluación y la primera dosis de inducción, el paciente recibe sus inyecciones subcutáneas en el abdomen cada seis meses.
Por su parte, las personas diagnosticadas con VIH que requieran el medicamento como parte de su esquema de rescate y terapia combinada deben gestionar su acceso a través de los canales clínicos autorizados.


