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Secretaría de Educación reduce jornada escolar por ola de calor

Secretaría de Educación reduce jornada escolar por ola de calor

La secretaria de Educación cambió los horarios y redujo la jornada de los estudiantes del sector público ante las altas temperaturas que se registran en el territorio nacional.

La decisión busca salvaguardar la salud de los estudiantes y garantizar un ambiente escolar seguro en medio de las altas temperaturas que se han vuelto recurrentes en las últimas semanas.

En el comunicado oficial se detalló que la jornada de Prebásica será de 8:00 a.m. a 11:00 a.m., mientras que Básica y Media Matutina funcionarán de 7:00 a.m. a 11:00 a.m. y la Vespertina de 1:00 p.m. a 5:00 p.m. Además, se instruyó a los docentes priorizar contenidos y reducir el tiempo de cada clase para asegurar el desarrollo de todos los campos de conocimiento sin exponer a los alumnos a riesgos innecesarios.

La Secretaría también ordenó suspender todas las actividades al aire libre, incluyendo la asignatura de Educación Física y cualquier dinámica que implique exposición directa al sol.

Las clases deberán realizarse en espacios ventilados, frescos o con sombra, adaptando la pedagogía a las condiciones climáticas extremas.

El personal docente y administrativo tendrá la responsabilidad de mantener vigilancia permanente sobre los estudiantes, prestando especial atención a síntomas de golpe de calor como dolor de cabeza, mareos, náuseas, debilidad, piel caliente o desmayos. En caso de presentarse, se deberá gestionar atención médica inmediata.

Estas medidas, según la institución, contribuirán a reducir los efectos del calor extremo y a garantizar que la educación continúe en condiciones seguras. La decisión ha generado diversas reacciones en redes sociales, donde padres de familia y docentes reconocen la importancia de proteger la salud de los niños y jóvenes, aunque también expresan preocupación por el impacto que la reducción de horas podría tener en el cumplimiento del calendario académico.

La ola de calor que atraviesa el país se suma a los desafíos ambientales y de salud pública, convirtiéndose en un recordatorio de la necesidad de adaptar las políticas educativas a las realidades climáticas que afectan directamente a la población estudiantil.

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