El Gobierno de Honduras administrado por la presidenta, Xiomara Castro de Zelaya, desembolsará este 2024 más de un millón de dólares, (27 millones de lempiras) en cabildeo político en los Estados Unidos para tener una mejor imagen en los círculos diplomáticos en Washington según el sistema de registros de agentes extranjeros (FARA, siglas en ingles).

Sumando el monto pagado en el 2023 el Gobierno destinará más de L 42.5 millones en cabildeo político para mejorar su imagen diplomática internacional.
Por lo tanto, según esta agencia extranjera, hace constar que el Gobierno de Honduras desde el 2023 contrató los servicios de la agencia de Lobie político “Arnold y Porter” la cual es representa por el exsubsecretario de estado, Thomas Shannon, el exembajador, Hugo Llorens y el exdiplomático Raúl Herrera.
Ese contrato con la agencia Arnold y Porter es por un valor de más de 90 mil dólares mensuales y se extendió un año más ósea el 2024, según una nota de contrato de servicios que firmó el canciller de Honduras, Enrique Reina y el embajador Thomas Sannon a principios del presente año.
Por otro lado, el contrato del 2023 entre el Gobierno de Honduras y la agencia Arnold y Porter se pagó por un valor de 630 mil dólares en un promedio de 90 mil dólares mensuales, equivalentes a más de 15.7 millones de lempiras.
Tomando como ejemplo el contrato del 2023, se presume que el Gobierno hondureño va a pagar al final del 2024, una suma de 1,1 millones de dólares que serían unos 27 millones de lempiras.
Arnold y Porter es una agencia de cabildeo político dedicada a dar los servicios para mejorar y profundizar las distintas relaciones entre los países con el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

Objetivo del cabildeo
Arnold & Porter es reconocida por su especialización en mejorar y fortalecer las relaciones entre diferentes países y el gobierno estadounidense.
La estrategia de Honduras con esta agencia busca incidir positivamente en la política exterior estadounidense. Facilitando diálogos clave y acceso a los tomadores de decisiones en Washington.
Este tipo de contratos ha sido utilizado anteriormente por otros gobiernos para posicionar sus intereses en la agenda de Estados Unidos.
Una práctica que sigue siendo común entre las naciones que buscan fortalecer su presencia internacional.
Este desembolso ha generado opiniones encontradas en el país, debido a las críticas sobre la transparencia en la gestión de fondos públicos.
Así como la necesidad de justificar el retorno sobre la inversión de este tipo de contratos de cabildeo, especialmente en un contexto de necesidades sociales internas.