La Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) quedó en el ojo público tras el anuncio de su titular, Aníbal Ehrler, quien reveló que un censo interno detectó la existencia de supuestos empleados que no cumplen funciones, no asisten a sus puestos de trabajo e incluso algunos que ni siquiera residen en el país.
El hallazgo desnuda una práctica que, lejos de ser aislada, refleja la fragilidad institucional y la falta de control en la administración pública.
El cierre temporal de la institución para verificar la planilla y reunir pruebas evidencia la magnitud del problema: una entidad que debería velar por la infraestructura nacional se encuentra debilitada por la presencia de “paracaidistas” que consumen recursos sin aportar resultados.
La situación no solo compromete la eficiencia de la SIT, sino que también erosiona la confianza ciudadana en el manejo de fondos públicos.
Ehrler fue enfático al señalar que “muchos empleados de la SIT no llegan a trabajar” y que lo que se necesita es personal eficiente y comprometido.
Sin embargo, la declaración deja abierta la pregunta sobre cómo se permitió que esta práctica se consolidara y por qué no existieron mecanismos de control previos para evitar que personas ajenas a la institución figuraran en planilla.
El anuncio de una reestructuración y la reducción de personal es un paso necesario, pero insuficiente si no se acompaña de sanciones ejemplares y de un rediseño profundo de los sistemas de contratación y supervisión.
Mientras tanto, la SIT proyecta la reparación de 2,700 kilómetros de la red vial con un presupuesto millonario, un reto que exige credibilidad y transparencia para no repetir los mismos vicios que hoy la ponen en entredicho.
La crisis expuesta por el censo interno no es solo un problema administrativo: es un reflejo de la cultura de impunidad que ha permeado en varias instituciones del Estado.
La ciudadanía espera que este caso no se quede en un comunicado, sino que marque un precedente en la lucha contra el clientelismo y el despilfarro de recursos públicos.


