Entre cantos, oraciones y lágrimas de emoción, Honduras celebra el 279 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa, miles de peregrinos se congregaron en la Basílica para rendir homenaje a “la Morenita”, símbolo eterno de fe, esperanza y consuelo para el pueblo hondureño.
La madrugada se llenó de espiritualidad con la majestuosa alborada del 3 de febrero. La interpretación colectiva de la canción “Virgen de Suyapa”, ofrecida por las Fuerzas Armadas de Honduras, estremeció los corazones de los presentes.
Las voces unidas de los fieles parecían elevarse hasta el cielo como una sola súplica: paz, salud y esperanza para el país.
Monseñor José Vicente Nácher, arzobispo de Tegucigalpa, presidió la alborada acompañado por el padre Carlo Magno Núñez y sacerdotes de diversas parroquias.
La celebración incluyó procesiones, vigilias y la tradicional novena de la noche del 2 de febrero, que preparó espiritualmente a los fieles para el gran día.
Peregrinación y testimonios de fe
Desde la víspera, parroquias de todo el territorio nacional realizaron actividades en honor a la Patrona de Honduras. La Pastoral Juvenil de Suyapa peregrinó junto a “la Morenita” desde la antigua ermita hasta la basílica, rezando el Santo Rosario en un acto cargado de amor y devoción.
Peregrinos de todas las edades, provenientes de distintos departamentos e incluso del extranjero, llegaron de rodillas, con rosarios en las manos y lágrimas en los ojos. Los testimonios se cuentan por cientos: sanaciones, reconciliaciones, consuelos en medio del dolor y milagros atribuidos a la Virgen de Suyapa, considerada por muchos no solo una imagen, sino una Madre viva que escucha y acompaña.
Reconocimiento nacional
El Gobierno concedió asueto a los empleados públicos a partir del mediodía, aunque muchos hondureños expresan el deseo de que esta celebración sea reconocida como feriado nacional completo, por la importancia espiritual, cultural e histórica que representa para el país.
La tradición se remonta a la madrugada del 3 de febrero de 1747, cuando el labrador Alejandro Colindres encontró en el cerro El Piligüín, cerca de Suyapa, una pequeña imagen de cedro que misteriosamente regresaba a su lado cada vez que intentaba dejarla. En 1780 se construyó una ermita en su honor y, en 1925, el Papa Pío XI la declaró oficialmente Patrona de Honduras.
Hoy, 279 años después, la Virgen de Suyapa sigue siendo faro de fe para una nación que, en medio de dificultades, encuentra en ella refugio, esperanza y la promesa de que Honduras no camina sola, porque tiene una Madre que la cubre con su manto.


