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Gobernanza y Estado de Derecho

Gobernanza y Estado de Derecho

Por Osman Reyes Pavón.

La mente humana tiende a olvidar o bloquear el recuerdo de aquellos hechos traumáticos que generaron sufrimiento, temores o indignación, este es un mecanismo de protección psicológica extrema que científicamente se conoce como amnesia disociativa y es un escudo de emergencia contra el dolor.

Al parecer eso es lo que está ocurriendo en la mente colectiva de la sociedad hondureña, esto es evidente al ver como poco a poco estamos tratando de olvidar los terribles años de la administración del gobierno de Libertad y Refundación dirigido por Xiomara Castro Sarmiento que se caracterizó por el irrespeto al Estado de Derecho, la anarquía, el autoritarismo y los excesos a todo nivel.

 

El Congreso Nacional dirigido por el tristemente célebre y próximo a ser privado de libertad, Luis Redondo Guifarro, dio catedra de todo lo que no se debe hacer en un sistema democrático al monopolizar y anarquizar el poder, interpretando y acomodando la ley a su propio beneficio.

 

Xiomara Castro también cometió delitos que mínimo pueden tipificarse abuso de autoridad y violación a los deberes de los funcionarios al emitir decretos sin respetar lo que La Constitución de la República, fiel ejemplo de esto fueron las reiteradas extensiones al espurio estado de excepción que violentó derechos civiles a los hondureños.

 

Y que decir del servil y amaestrado papel encarnado por Johel Zelaya, Marlon Ochoa y Mario Morazán, hoy auto declarados perseguidos políticos al enfrentar un juicio político que los vomitará de los honrosos cargos públicos que jamás debieron ostentar.

Seria injusto no mencionar las aberraciones de Roosevelt Hernández y Gustavo Sánchez Velásquez, hombres de uniforme, formados y embestidos de autoridad a quienes se les confió las armas de la nación y quienes no repararon en tiras su “honor” a la basura y plegarse también a los intereses maquiavélicos de quienes atentaron contra la democracia.

 

Hoy, un nuevo gobierno se ha instaurado democráticamente en el país y sus principales figuras han mandado las primeras luces que nos indican que volveremos a la ruta correcta de donde nunca debimos separarnos.

 

En menos de tres meses al frente del parlamento hondureño, el diputado José Tomás Zambrano Molina, ha logrado rescatar el Congreso Nacional y volverlo inclusivo, democrático, participativo para todas las fuerzas políticas ahí representadas.

Tommy, como le llaman sus amigos y seguidores, ha dado catedra de lo que es una buena gobernabilidad al liderar reformas estructurales que vienen a blindar la vida democrática del país, también ha logrado ordenar y eficientar las sesiones al establecer mecanismos de control que ya dan frutos positivos en la producción legislativa.

Zambrano, con el apoyo de los diputados verdaderamente demócratas han tomado correctivos que eran urgentes como la separación del brabucón Johel Zelaya y esta a punto de darle “Jake mate” a las marionetas del comandante, Marlon Ochoa, Mario Morazán y los suplentes que en cuestión de horas dejaran su vida parasitaria dependientes del Presupuesto de la Republica.

Hay esperanza y como reza el refrán, por la víspera se conoce la fiesta, esperamos que este buen inicio del nuevo liderazgo en el Congreso hondureño sea la tónica de los años por venir y por fin se logre alcanzar los mas caros anhelos de la sociedad hondureña.

Desde la Loma le recordamos al señor presidente del Congreso Nacional que hay una mora legislativa que pasa por las verdaderas reformas electorales entre las que se demandan la Segunda Vuelta Electoral, la separación de las elecciones legislativas, municipales y presidenciales, la ciudadanización de las Juntas Receptoras de Votos, los mecanismos de control del financiamiento de las campañas políticas y la modernización de los sistemas electorales.

 

También están pendiente la despenalización de los delitos contra el honor, las reformas al Mecanismo de Protección de Periodistas, Abogados, Jueces, Fiscales y Defensores de Derechos Humanos, una ley especial para evitar que continúen las muertes de mujeres y otras que demandan especial atención para preservar la vida.

Además, la sociedad demanda respeto al Estado de Derecho, respeto a la libre empresa y la propiedad privada, separación de poderes, respeto a la libertad de expresión, libertad de culto y un acceso igualitario a la justicia y todas acciones que vengan a beneficiar a la persona humana que es y debe ser la piedra angular de esta amada y bella nación.

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