Desde la llegada de Nasry Asfura a la presidencia de Honduras y la instalación de la nueva junta directiva del Congreso Nacional, encabezada por Tomás Zambrano, el expresidente del Legislativo, Luis Redondo, ha desaparecido prácticamente de la escena pública y mediática.
Su nombre, sin embargo, ha vuelto a resonar en los últimos días por su vinculación como testigo en el caso “Chequesol”, que investiga el presunto uso de fondos públicos para financiar campañas políticas del Partido Libertad y Refundación (Libre) en Copán.
Redondo, quien ganó notoriedad durante su gestión en el Congreso, se alejó de la vida pública tras su último intento por impedir la declaratoria de elecciones generales. Desde entonces, apenas ha emitido mensajes esporádicos en redes sociales, siendo su última publicación el pasado 8 de marzo, cuando felicitó a las mujeres en el Día Internacional de la Mujer.
El caso “Chequesol” involucra a una docena de personas, entre ellas la diputada suspendida Isis Cuéllar y el exministro de Desarrollo Social, José Carlos Cardona, quienes son señalados por el presunto desvío de recursos de Sedesol hacia actividades proselitistas.
En este contexto, tanto Redondo como el exsecretario del Congreso Nacional, Carlos Zelaya, fueron citados por un juez para comparecer como testigos este jueves 12 de marzo.
La situación de Redondo, permanece en incertidumbre. Se presume que podría encontrarse en España, país del cual también posee ciudadanía, mientras enfrenta además una demanda en Estados Unidos por supuesto incumplimiento de manutención de una hija, caso que lo ha expuesto mediáticamente en el pasado.
La expectativa se centra ahora en la audiencia del jueves: si Redondo comparecerá o si el juez deberá tomar medidas adicionales para asegurar su presencia. Mientras tanto, su silencio y ausencia de la esfera pública siguen marcando el rumbo de una figura que, en otro momento, fue protagonista del debate político nacional.


