El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado el inicio de “grandes operaciones de combate” en Irán, con el objetivo de derrocar al régimen iraní y alentar al pueblo a tomar el poder.
En un mensaje televisado desde Mar-a-Lago, portando una gorra blanca con las iniciales “USA”, aseguró que la ofensiva se justifica por los intentos de Teherán de reactivar su programa nuclear y avanzar en el desarrollo de misiles de largo alcance.
La campaña, bautizada como “Operación Furia Épica”, se desarrolla en coordinación con Israel y representa el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio en más de dos décadas.
El Pentágono movilizó los grupos de ataque de los portaaviones Gerald Ford y Abraham Lincoln, junto a aviones F-22, bombarderos estratégicos y decenas de misiles Tomahawk lanzados desde el Mediterráneo.
Según fuentes militares, Estados Unidos concentra sus ataques en instalaciones militares iraníes, mientras que Israel apunta a centros de poder del régimen.
Trump, que no contó con la autorización previa del Congreso, fue enfático al señalar que no permitirá que Irán continúe con su programa nuclear. En su discurso, instó a las fuerzas armadas iraníes a deponer las armas y prometió inmunidad a quienes lo hagan, advirtiendo que de lo contrario enfrentarán “una muerte segura”.
Al pueblo iraní le dijo que esta es “la única oportunidad en generaciones” para tomar el control de su destino.
El anuncio se produce tras meses de tensiones diplomáticas y luego de la ofensiva de junio contra las instalaciones nucleares de Fordó, Natanz e Isfahan. En respuesta, Irán lanzó misiles balísticos contra objetivos militares en Israel, Catar y Baréin, lo que incrementa el riesgo de bajas estadounidenses en la región.
Trump reconoció que podrían perderse vidas de soldados norteamericanos, pero insistió en que la operación busca garantizar un futuro “glorioso y próspero” para Irán y la seguridad de Estados Unidos.


